Ni balcón ni terraza: nuestros animales no merecen la intemperie

Derechos del animal

Protegerlos de las bajas temperaturas es nuestra obligación, incluso cuando se trata de razas de perros provenientes de climas fríos. Consejos para armar una casilla.

 

 

Ningún animal que viva en el entorno del ser humano debe vivir a la intemperie. En estos días, cuando la temperatura baja y las lluvias arrecian, los animales de compañía y cualquier otra especie que el hombre tenga en los espacios que ocupa o le pertenecen, deben tener un lugar donde guardarse para descansar y librarse del frío, la lluvia y las tormentas. Del mismo modo que lo hacen las personas que los adoptaron o que simplemente los aceptaron en su entorno, los animales deben tener estas necesidades cubiertas.

Proteger a los animales que nos rodean de las bajas temperaturas de estas épocas es una obligación para toda persona normal, sea cual sea su poder adquisitivo, ya que adoptar animales o aceptarlos no es obligatorio.  

Teniendo en cuenta que hay familias numerosas que tienen animales de compañía y viven en pequeñas propiedades, si el animal no tiene permitido compartir estos espacios, debe al menos tener la posibilidad de protegerse en un galpón o un lavadero y como mínimo en una casilla amplia y bien construida.

Aun los perros de razas provenientes de climas muy fríos necesitan tener sus lugares protegidos donde descansar.

Balcones y terrazas, sin embargo, no son sitios para que los animales vivan, en estos ámbitos ellos están obligados a padecer el frío lluvias y tormentas de invierno, además de la soledad y la incomunicación. Los animales sufren profundamente el aislamiento y estas carencias intensifican el maltrato.

Un perro que cumple una tarea de guardia, como cualquier otro de su especie, debe ser cuidado y respetado y por lo tanto tener una casilla amplia y confortable que lo proteja tal como en otros espacios y condiciones se protege a un trabajador humano.

En este aspecto debo decir que hoy en día hay métodos de seguridad más efectivos que un perro para cuidar una propiedad, ya que éste puede ser asesinado de distintas maneras antes de cometer un robo, o directamente distraído con una perra en celo. 

Es difícil entender que haya personas que mantengan perros en forma permanente en una terraza con un frío que resulta excesivo aun para los humanos que visten ropas de abrigo. 

Una casilla adecuada

No toma demasiado tiempo construir una casilla para un perro y puede ser un lindo proyecto para padres con sus hijos.  

- Debe tener como mínimo desde el frente hasta el fondo, una medida y media del largo del animal y de lado a lado tan sólo un largo del animal.

- El techo debe ser a dos aguas y estar impermeabilizado

- El piso de la casilla debe ser muy resistente y estará separado del  terreno por cuatro ladrillos que se colocarán a modo de patas en los cuatro vértices del mismo,  que además de elevarla, le dará estabilidad. De este modo será difícil que ingrese el agua en días de mucha lluvia y se impedirá su deterioro.

- Sobre la curvatura superior de la puerta, hay que adosar una galería para evitar el ingreso de la lluvia.

- Deberá estar colocada a la sombra en verano, al sol en invierno y sobre terreno firme, evitando de este modo que el desnivel la deteriore y termine destruyéndola.

También los equinos, los cerdos, las aves y otros animales de granja sin ninguna duda necesitan protección de la intemperie y las autoridades correspondientes deberían controlar que esto se cumpla.

Seamos compasivos. Los animales no nos dejarían en el frío o bajo la lluvia si pudieran impedirlo. Nuestros hermanos de Reino son seres bondadosos y merecen todo lo que podamos hacer por ellos.

* Martha Gutiérrez, Presidenta de ADDA - Asociación para la Defensa de los Derechos del Animal.

Solidaridad con animales en zonas inundadas

Varios grupos de ciudadanos están organizados en pro del rescate de animales que quedaron abandonados en las zonas inundadas.

 

Adriana Moreira Páez, quien integra uno de los grupos civiles organizados en favor de los animales afectados por el desborde del río Paraguay, comentó la experiencia que le tocó vivir durante el rescate de Nina, una perrita que quedó durante 8 días sobre una mesa, en medio de las aguas en Tablada Nueva.

Un equipo de ciudadanos fue hasta el lugar, luego de que una mujer que trabajaba en la vivienda les alertara sobre la situación de la pitbull.

“La señora que suele ayudar en la casa donde vive Nina vino junto a nosotros y llorando nos pidió socorro”, comentó.

El grupo alquiló una canoa y fue hasta el sitio. “La señora le llamó, comenzó a llorar la perrita y vino nadando hasta nosotros”, relató.

Moreira indicó que, pese a haberla abandonado, al día siguiente los dueños finalmente se quedaron con el animal.

“La dueña se enteró de que le sacamos y a lo grande vino a buscarle. Me muero de rabia, pero ya va más allá de lo que puedo”, manifestó, en contacto con Canal 100.

En la fecha, el grupo continúa con el rescate de animales, esta vez en un área de montículos de basura en medio del agua.

Moreira comentó que hay alrededor de 30 perros en un islote de desperdicios “matándose entre ellos por el hambre extrema”.

Indicó que la tarea es ardua, aunque valoró que existan varias organizaciones civiles que se sumaron a la tarea en diversas áreas de la capital.

“Hay gallinas, patos... Vimos caballos, vacas muertas flotando en el Mburicaó. Está difícil la situación, pero vamos a meterle fuerza. Creo que si Dios y San Roque y todos los santos unidos nos dan fuerza, vamos a sacar más animales”, sostuvo.

La mujer lamentó la inacción de las autoridades ante la cantidad de animales afectados por las crecidas y llamó a la solidaridad de la ciudadanía para costear los trabajos.

Comentó que el alquiler de una canoa les cuesta G. 100.000, monto al cual deben sumarse los costos de medicamentos, comida, albergues y elementos tales como desodorante de ambiente y guantes.

“Pido a la gente que colaboren. Si el Gobierno no ayuda ni a las personas, cómo esperar que ayuden a los animales”, cuestionó.

El grupo que integra Moreira rescató 58 animales en seis días. Quienes deseen apoyar esta labor, pueden comunicarse al (0981) 665-388.

La mitad de los animales del Zoo son rescatados

Su director asegura que es el principal centro de recuperación de fauna ilegal y que realizan investigación. Se defiende de los que proponen cerrarlo.

 

Desde afuera parece una colección de animales para que la gente los vea con asombro. Pero, Daniel Villarreal, el director del Zoológico de Córdoba, dice que la institución no es sólo eso.

“El 54 por ciento de las especies que hay en el zoológico tiene uno o más ejemplares que fueron rescatados del tráfico o el mascotismo. Podríamos hacer un zoológico con esta fauna ilegal”, asegura.

El Zoológico es el principal centro de recepción de animales decomisados de Córdoba. Villareal agrega que también realizan un importante trabajo de investigación y conservación.

Hace dos semanas, el legislador radical Rodrigo De Loredo presentó un proyecto de ley para cerrar todos los espacios en los que hay animales enjaulados para su exhibición al público.

Villarreal asegura que la entrada que paga cada visitante sirve para costear los diferentes proyectos de conservación e investigación que realiza el zoo.

El 60 por ciento de las 250 especies que tiene el zoológico son autóctonas. Entre ellas, está el Aguará guazú, un pariente de los perros y zorros, popularmente conocido como el lobizón. Está en peligro de extinción en Argentina.

El Zoológico local, junto con Temaiken y la Secretaría de Ambiente de Córdoba colocaron 10 cámaras trampa en la zona de Mar Chiquita para documentar su presencia.

Además de ser huidizo, los pobladores le disparan porque piensan que es malo. El Zoológico da charlas en los colegios de la zona para que los chicos conozcan a este animal y transmitan a su familia la importancia de conservarlo.

Villarreal asegura que está trabajando para poder liberar alguna de las crías de la pareja que conservan en el zoológico. “Es una tarea difícil. Primero hay que hacer estudios genéticos para ver si son compatibles”, indica.

“Todo este trabajo no lo podríamos hacer sin el Zoológico. El dinero de las entradas es el único ingreso que tenemos. No recibimos subsidios ni exención de impuestos”, señala.

Villarreal se molesta cuando quieren argumentar el cierre del Zoológico en cuestiones como la falta de cuidado o alimento. “Hay tres veterinarios trabajando y 25 personas dedicadas a los animales. Por semana gastamos nueve mil pesos en carne, siete mil en verdura y más de 12 mil pesos en alfalfa”, detalla.

El Zoológico también tiene varios ejemplares de oso mielero, los cuales les ha permitido conocer en detalle esta especie. Por ejemplo, lograr una dieta que reemplace a las hormigas, su único alimento en la vida silvestre. “Comen un licuado de leche deslactosada, Nestum, vitamina K y alimento para perros”, detalla Villarreal.

Este conocimiento permitió recuperar un ejemplar que fue rescatado de los perros y ya fue liberado en la naturaleza. “La recuperación se dio gracias a la experiencia que adquirimos con el manejo de los animales que tenemos aquí. También estamos pensando liberar algunos ejemplares nacidos en cautiverio”, comenta Villarreal.

En agosto realizarán un taller sobre esta especie que está en peligro de extinción.

El biólogo asegura que los animales del Zoológico son embajadores de la especie. “Su conocimiento ayuda a conservar a los que viven libres en la naturaleza”, dice.

Hospital veterinario

El Zoológico liberó águilas moras, quirquinchos, lampalaguas, maras, carpinchos, reinas moras y cardenales. “A la Provincia no le cobramos por este servicio”, dice Daniel Villarreal, su director. Los animales se recuperan en el hospital del Zoo para luego analizar si pueden ser liberados.