La convivencia con una mascota y la salud de la familia

Las mascotas son una alegría para el hogar. Cumplen distintos roles desde compañeros, amigos, guardianes e incluso como asistentes para personas con discapacidad. Pero compartir nuestras vidas y hogares con ellas también nos expone a distintos riesgos para la salud de enfermedades que las afectan y que pueden llegar a afectar a los humanos.

Desde los animales más comunes como perros, gatos, conejos y otros roedores, hasta animales exóticos como tortugas, aves, reptiles, etc. deben ser asesorados de manera continua por un veterinario, de manera que tu familia esté protegida.

Las enfermedades que pueden contagiar las mascotas se denominan zoonosis.

¿Qúe es la Zoonosis?

Zoonosis es la definición para aquellas enfermedades que son contagiadas de insectos o animales hacia el hombre. Algunas de las principales enfermedades zoonóticas portadas por insectos son el paludismo, dengue, alacranismo, oncocercosis, leishmaniosis y ricketiosis, cuyos agentes son las moscas alacranes, escorpiones, pulgas, chiches y gusanos que se encuentran en la tierra y que entran al sistema humano a través de la piel. Perros y gatos pueden ser agentes de contagio de la rabia, la toxoplasmosis, triquinosis, enfermedad de Creutzfeldt-Jakob y el hanta; enfermedades cuyos agentes vectores son: el perro, el gato, el cerdo, las vacas y el ratón de cola larga.

El listado de enfermedades zoonóticas es largo y el riesgo es mayor en la medida que la población humana y animal aumenta. Otro factor importante es el aumento de las mascotas en el hogar, incorporación de animales exóticos o no propios de nuestro ecosistema local y el aumento de la tenencia de animales sin los cuidados veterinarios necesarios para la prevención.

Las zoonosis tienen hoy un lugar principal en las preocupaciones de salud de los humanos. Se estima que cerca del 62% de las enfermedades infecciosas que afectan al hombre son de origen zoonótico.

La forma de contagio puede ser por el contacto directo con el animal infectado, por contacto con sus deposiciones, mediante parásitos que actúan como vehículo de las enfermedades, o por el consumo de animales enfermos.

Los más susceptibles a adquirir infecciones transmitidas por mascotas son:

·         Niños y ancianos.

·         Personas carentes de cuidados sanitarios e higiene personal.

·         Personas inmunodeprimidas de diverso origen como transplantados, pacientes oncológicos o con tratamiento esteroidal crónico, infección por VIH avanzada

·         Propietarios de mascotas que no acostumbran a desparasitarlas y controlarlos con veterinario regularmente.

¿Como Prevenirla?

 

Prevenir la zoonosis es sencillo, pero requiere de dedicación y compromiso con tu mascota.

·         Evitar lamidos en la boca de la persona.

·         No besar a un perro en la boca.

·         Evitar exponerse a mordeduras y rasguños de mascotas.

·         No deben permitir que las mascotas les lama alguna herida.

·         No molestar a animales mientras estén comiendo o durmiendo, pues se exponen a agresiones.

·         Consultar ante cualquier mordedura o arañazo de una mascota para evaluar el uso de antibióticos profilácticos.

·         Evitar el contacto directo con deposiciones de mascotas, el uso de guantes cuando se manipula la materia fecal es indispensable.

·         No acercarse a las mascotas en caso de que estén enfermas, por ejemplo con diarrea y por supuesto las deposiciones deben ser manejadas por una persona con inmunidad normal.

·         Evitar geofagia (comer tierra) o pica (ingerir como alimentos sustancias atípicas como yeso, pasta de dientes, etc.)

 

·         No deben limpiar acuarios, fuentes o piscinas donde vivan reptiles.

Beneficios de convivir con una mascota

Los animales de compañía están considerados como una medicina preventiva. Su cuidado y el afecto hacia ellos promueven la salud y prolongan la vida. Numerosos estudios han demostrado, por ejemplo, que cuando los acariciamos latensión arterial se reduce, además de producir efectos relajantes en nuestro organismo. Y es que, sin duda, ellos son un verdadero antídoto contra el estrés y una fuente inagotable de amor y compañía.

Estos son algunos de los beneficios que aporta la convivencia con una mascota.


Disminuyen el sentimiento de soledad:
 su presencia constante hace que las personas se sientan más confiadas, seguras y protegidas. Su compañía también estimula el contacto físico y la comunicación; casi todos los dueños le hablan a su mascota y la conversación resulta más relajante debido a una sencilla razón: los animales no juzgan a las personas.


Incrementan la autoestima:
 los cuidados y atenciones que demandan las mascotas reducen los tiempos de ocio, hacen que la persona se sienta útil y generan una estrecha relación entre humano y animal, en la que ambos intercambian cariño y emociones. Son una constante fuente de motivación para su dueño.


Los niños aprenden: 
la convivencia con las mascotas contribuye a que los niños aprendan valores positivos como el respeto hacia los animales y la vida, la amistad y el amor, crea sentido de responsabilidad y promueve la comunicación entre padres e hijos. Las mascotas pueden enseñar a los niños a amar. Una mascota desarrolla en el niño la sensación de ser siempre aceptado y querido.

 

Mejoran el humor: ellas son una fuente de alegría y diversión para toda la familia, y con su compañía nos enseñan a disfrutar de las cosas sencillas de la vida.


Estimulan el contacto social:
 tener una mascota es una buena manera de establecer contactos sociales más positivos, conociendo a otras personas con quienes compartir anécdotas y experiencias sobre ella, ampliando así el círculo de amistades.


Ayudan a estar en forma
: los perros necesitan caminar y hacer ejercicio diariamente. Compartir con la mascota y disfrutar de esta actividad hace que tanto ella como su dueño se mantengan saludables.


Favorecen la recuperación de las enfermedades
: se ha demostrado que aquellas personas que poseen mascotasse recuperan más rápido de enfermedades como infartos y de cirugías, que aquellas que no las poseen.

 

Apoyan a personas discapacitadas: particularmente los perros, pueden convertirse en los ojos, los oídos y las piernas de muchas personas que padecen ciertos impedimentos físicos.


Nos hacen más humanos: 
los cuidados y el amor hacia los animales nos hacen demostrar mayor empatía y actitudes positivas hacia ellos, y así aprendemos a actuar de la misma manera con las personas.

 

Liberan del estrés: los estudios llevados a cabo sobre personas que poseen mascotas y otras que no tienen, muestran que el primer grupo tiene estados de ánimo más altos periodos menores de depresión.